Suspensión de obras en edificios existentes.

La suspensión de las obras de reforma entra en vigor el lunes 13 de abril. 

De manera sorpresiva, en la noche del domingo 12 de abril de 2020, se ha publicado la Orden SND/340/2020, por la que se suspenden determinadas actividades relacionadas con obras de intervención en edificios existentes en las que exista riesgo de contagio por el COVID-19 para personas no relacionadas con dicha actividad.

La Orden establece una suspensión, mientras dure el estado de alarma, en toda clase de obra que suponga una intervención en edificios existentes, si se dan una serie de condiciones:

  • Que en el inmueble se hallen personas no relacionadas con la actividad de ejecución de la obra.
  • Que esas personas, debido a su ubicación permanente o temporal, o a necesidades de circulación, y por causa de residencia, trabajo u otras, puedan tener interferencia con la actividad de ejecución de la obra, o con el movimiento de trabajadores o traslado de materiales.

De la orden de suspensión se excluyen expresamente los siguiente supuestos:

  • Obras referidas en el apartado anterior en las que, por circunstancias de sectorización del inmueble, no se produzca interferencia alguna con las personas no relacionadas con la actividad de la obra.
  • Asimismo, quedan también exceptuados los trabajos y obras puntuales que se realicen en los inmuebles con la finalidad de realizar reparaciones urgentes de instalaciones y averías, así como las tareas de vigilancia.

La suspensión acordada da pie a una variada casuística:

  • Aunque la norma habla de suspensión de obra, se entiende que sus efectos alcanzan al inicio de las obras.
  • Sin embargo, eso no impide la concesión de licencias (en el supuesto de que se haya renunciado a la suspensión del plazo administrativo).
  • No afecta a la obra nueva.
  • No afecta a la obra civil o de infraestructuras, pero sí a las obras en edificios públicos en uso.
  • No afecta, en consecuencia, a las intervenciones en edificios públicos que se encuentren cerrados al público, pero además sin actividad interior (véase el Anexo del RD 463/2020), como pudiera ser el caso de colegios.
  • No afecta a intervenciones en edificios de finalidad comercial o industrial si se realizan fuera de las horas de trabajo de la instalación.
  • Podría permitir o impedir las obras en zonas comunes en función de las circunstancias concurrentes. Así, podría darse por admisible la ejecución de una obra en una piscina comunitaria (dado que es un espacio clausurado), pero no se admitiría la ejecución de obra de reforma en un portal.
  • La responsabilidad de evaluar si se da el supuesto de esta Orden y de tomar la decisión de suspensión debe recaer sobre el Director de Ejecución de la obra, si lo hubiera.
  • Salvo que los contratos de obra establecieren otra cosa (lo que parece improbable), estamos ante un supuesto de fuerza mayor que generará consecuencias en cuanto a la suspensión del propio contrato y de las recíprocas obligaciones de las partes; en particular en lo que a cumplimiento de plazos de ejecución se refiere.

Recordemos que además de lo previsto en esta Orden de suspensión de las obras de reforma en edificios existentes, y de la exigencia de EPIs en las obras, el sector de la construcción se ve especialmente afectado por las restricciones a la movilidad impuestas en la Orden TMA/254/2020, de 18 de marzo, en la redacción dada  por la Disposición Adicional Primera de la Orden TMA/278/2020, de 24 de marzo, que estableció el máximo de una persona por fila de asientos en los vehículos de hasta 9 plazas, lo que afectaba de manera especial a las cuadrillas de albañiles destinados a obras.

Foto de Edificio creado por jcomp – www.freepik.es

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